przejd do zawartosci


Józef Mackiewicz (escritor)

[...] Desde el primer momento un olor horrible me dio náuseas, luego, con toda la fuerza de voluntad logré calmarme. Fuimos por un camino lleno de cadáveres exhumados y allá, detrás de un pino grueso, miré hacia abajo. Horrible... Horrible. Uno, dos, tres cadáveres ya pueden causar una impresión aplastante. Ahora imagínense miles de ellos, miles y todos en los uniformes de oficiales polacos... ¡La flor de inteligencia, caballeros de la Nación! Forman capas hacia adentro, capas de cuerpos humanos, unos encima de otros. En este momento horrible me nace compararlos con un baúl enorme de sardinas. Están puestos como sardinas, cabezas encima de las piernas, aplastados, planos en el jugo de los cadáveres, que en el fondo de algunos hoyos se puede divisar como un líquido verde, muerto, en el que ya no se reflejan ni las copas de los árboles, ni las nubes del cielo. Nos quitamos las gorras y nos quedamos inmóviles, unos pájaros cantaban en el pino. La lluvia cesó, el bendito viento se llevó el horrible olor para otro lado. Y hasta por un momento salió el sol.

[...] En momentos como este, vivir parece cinismo. La primavera por encima del hoyo de manos y piernas entrelazadas, caras distorsionadas, pelo pegado, zapatos de oficial, uniformes podridos, cinturones. Sólo queda pensar que cada una de estas posiciones, retorcimiento de rodilla, movimiento de cabeza, fue el último ademán del sufrimiento, miedo, dolor... los peores sentimientos humanos, qué sé yo.

Bosque de Katyñ, mayo de 1943

J. Mackiewicz, Lo vi con mis propios ojos, "Goniec Codzienny" [Mensajero Diario] no. 577, 3 de junio de 1943